La anáfora es un recurso literario utilizado lo mismo en la retórica que en la poética, que puede identificarse en la repetición de una palabra o un grupo de palabras. Deriva del latín “anaphora”, que a su vez ha sido prestado del griego e integrado por el prefijo “ana” (sobre o contra) y “pherein” (llevar).

No obstante, tiene definiciones en otros campos como la gramática o la liturgia que debemos conocer para identificarla y emplearla de forma correcta.

¿Qué es una anáfora?

Esta figura es muy empleada en la retórica. La anáfora ocurre cuando se repite una o varias palabras al inicio de versos o frases se le confiere ritmo y sonoridad al discurso o poema.

Por ejemplo, Miguel Hernández utiliza este recurso en su poema “El Silbo del Dale”:

Dale al aspa, molino, hasta nevar el trigo.

Dale a la piedra, agua, hasta ponerla mansa.

Una anáfora retórica también se establece cuando repetimos una palabra al comienzo de la frase para reforzar una acción e imprimirle dramatismo.

Por ejemplo: “Correcorre cuanto puedas e intenta salvarte”.

Anáfora en gramática: definición y ejemplos

Ahora bien, desde el punto de vista de la gramática, la anáfora permite deducir del contexto lo que se desea expresar, al enumerar un conjunto de elementos que caracterizan a un eje central mencionado con anterioridad. Así, se emplean adverbios, pronombres y verbos que pueden enmarcarse como anáforas, pues evitan la repetición de palabras que ya se han dicho con anterioridad. En este sentido, constituye una endófora: una referencia a un elemento que se menciona en otro lugar del texto o diálogo.

Por ejemplo, en la frase: “Antes de que Felipe la descubriese para la ciencia, Alicia era una simple conserje que borraba pizarras”; la anáfora es el pronombre “la”. Este se refiere a “Alicia”.

También exista la llamada anáfora cero o nula, cuando se omite un pronombre porque puede ser inferido automáticamente del contexto. Como en el español el verbo está coindexado al sujeto, este recurso es ampliamente empleado. Por ejemplo:

“Marta llegó primero. Ella fue quien tomó las fotografías”.

“Marta llegó primero. Fue quien tomó las fotografías”.

En este caso, el pronombre Ella se elimina como anáfora cero, pues se infiere que fue Marta quien tomó las fotografías.

También el término anáfora se emplea en un contexto litúrgico, e identifica a la oración de acción de gracias y de consagración que se lleva a cabo durante el prefacio y la comunión. En esencia, es el formulario que se emplea durante la celebración de la eucaristía.

Por si fuese poco, en filosofía anáfora es el proceso desde el inicio del ser hasta su realización, por lo que es importante diferenciar en qué contexto se utiliza este término.

Ejemplos de anáforas

Retórica

Come, come hasta que no puedas más”.

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo”.

Siempre hemos sido firmes. Siempre hemos sido valientes y fieles a la patria”.

Gramática

“Ana y Felipe han sido novios hace 5 años, así que este año ellos se casarán finalmente”.

“Mi gato murió, aquel amigo que siempre me despertaba en las mañanas”.

“Pedro y Pablo fueron a cazar; éste cazó una paloma y aquél un venado”.

Anáfora y catáfora: similitudes y diferencias

La catáfora se opone a la anáfora, porque anticipa la idea que se expresa más adelante en el discurso. Como la anáfora, es un tipo de deixis para señalar personas, situaciones o lugares, etcétera, con un punto de referencia relativo.

Por ejemplo:

Catáfora: “A eso me refiero: has obrado mal”.

Anáfora: “Has obrado mal, a eso me refiero”.

Catáfora: “¡Mira que te lo advertí, que ibas a suspender!”.

Anáfora: “Ibas a suspender, mira que te lo advertí”.

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