En esta entrada repasaremos en profundidad el narrador en primera persona: Cómo dominarlo. Primero, de forma esquemática con sus principales rasgos, y luego por extendido si haces scroll.

  • El narrador en primera persona nunca es objetivo. Siempre ofrece un punto de vista parcial. 
  • Es un narrador cuya verosimilitud es superior, a pesar de que su objetividad sea menor. Es más fácil identificarse con él.
  • Mezclado con la técnica del monólogo interior, permite exponer los pensamientos subjetivos del narrador
  • El narrador en primera persona conduce la narración impregnándola de sus percepciones y sentimientos.
  • Encontramos varios subtipos de narradores en primera persona: epistolar (quien redacta una carta), autobiográfico / autoficcional (quien parece hacer ficción de sí mismo), externo (quien narra desde su primera persona sucesos exteriores.

Cómo se construye un narrador en primera persona

Lo primero que debes tener claro es que el narrador en primera persona no es objetivo. Al contrario, está afectado por los sucesos que narra. Ya sea porque forman parte de su propia experiencia o porque los está narrando en tiempo presente. Partiendo de esta base, pueden inferirse distintos tipos de narradores en primera persona.

El más convencional es el narrador autobiográfico. Piensa en cualquier novela donde un personaje narre parte de su pasado. Cómo ha llegado a su circunstancia actual o a ser quien es. O, en resumidas cuentas, cualquier experiencia que le parezca digna de constituir una historia. Este tipo de narrador se expresa, fundamentalmente, en tiempos verbales en pasado.

La irrupción del monólogo interior

Por contrapartida, otro narrador en primera persona es el que se expresa en presente. El que va narrando las cosas a medida que éstas le suceden. Este narrador ya no es tan convencional. Se relaciona con la técnica del monólogo interior y, por tanto, con la literatura de vanguardia. Con la que se gestó desde el S. XX hasta nuestros días.

Hasta entonces, la narración autobiográfica, novelada o no, era un tronco común de los géneros literarios. Cuando menos desde la aparición de las confesiones de San Agustín de Hipona, en el S. IV. El monólogo interior, no. Éste consiste en recrear de forma inmediata el pensamiento de un personaje. Con todo lo que ello conlleva: confusión, información innecesaria o imprecisa, verborrea… El resultado depende del grado de realismo con que se quiera recrear.

Ahora bien, esta distinción entre narrador autobiográfico y monólogo interior no es tajante. Es muy habitual que se entremezclen. Que, en mitad de un monólogo interior, un personaje puede lanzarse a recordar una etapa o una experiencia de su vida. Que, en mitad de una narración autobiográfica, el personaje haga referencias a su presente inmediato.

Puedes combinar ambos tipos de narrador sin ningún problema. Y al mismo tiempo, debes de tener claro que tienen algo en común: ambos suelen estar personalizados. Es decir, que no son simples voces flotando en el vacío y narrando una historia. Tienen fobias, prejuicios, traumas, tics lingüísticos, modos de expresarse, gustos, ideología… En fin, lo que se suele llamar un mundo propio.

Y por supuesto, el acceso que tengo a la veracidad de los hechos que narran, puede ser parcial. Esto da pie a grandes conflictos, digamos, de orden cognitivo. Y ponen en pie un misterio de forma automática. Es lo que sucede, por ejemplo, en la película Rashomon, de Akira Kurosawa. Varios personajes narran versiones distintas de un crimen. El espectador no sabe hasta el final de cuál ha de fiarse.

Tipos de narradores

Descubre nuestra completa guía sobre todos los tipos de narradores que existen, y cómo usarlos.

Ejemplos y guía de lectura

Como muestra literaria de narración autobiográfica, puedes recurrir a Jane Eyre, de Charlotte Brontë. Un clásico de la literatura inglesa. Y si quieres algo más contemporáneo, a Objetos afilados, de Gillin Flynn. O a cualquier otra de las otras novelas best-seller que hemos mencionado en la introducción.

Como muestra de monólogo interior, tienes el capítulo final de Ulises, de James Joyce. Y sobre todo, El ruido y la furia Mientras agonizo, ambas de William Faulkner. En estas tres novelas verás otras tantas variantes muy contrastadas de monólogo interior.

Además, El ruido y la furia incluye un importante logro técnico. Al igual que Rashomon, la película de Kurosawa, contrapone los puntos de vista de varios personajes. La diferencia con respecto a la película, es que el resultado de Faulkner es todavía más profundo y rico. Faulkner sitúa los monólogos en tiempos distintos y abarca un arco temporal muchísimo mayor. Y por supuesto, abarca toda una serie de matices lingüísticos y estilísticos ausentes en la obra de Kurosawa.

El narrador testigo

Para finalizar, querríamos dejar apuntado que existe otro tipo de narrador, el narrador testigo. Se trata de un personaje que ha presenciado unos hechos en torno a los cuales gira el relato. O al menos parte importante de él. Y que los narra en primera persona.

Es muy habitual en la novela negra en la novela de misterio. Y muy útil, en general, en la escritura creativa. Por ello, preferimos dedicarle un artículo aparte de aquí a unas semanas.

Esperamos que esta pequeña guía te haya sido de utilidad.

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