En este artículo repasaremos en qué consiste la pregunta retórica, también conocida como interrogación retórica. Y aprenderemos a identificarla y a componerlas por nosotros mismos.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que cada frase puede interpretarse según dos componentes básicos:

  • El contenido, lo que se dice (dictum)
  • La forma en que se dice, el modo (modus)

Por ejemplo, si decimos “¿Cuándo escribió Cervantes su primera novela?”, tenemos que el dictum es que cervantes ha escrito una novela, y el modus es que el hablante presente el contenido en la forma de la pregunta. Con esto, entramos manos en la masa con las preguntas o interrogaciones retóricas.

Qué es una interrogación retórica

La interrogación retórica es un tipo de pregunta que, realmente, no demanda una respuesta. Se encuentra ubicada dentro de las oraciones interrogativas directas.

La Nueva Gramática de la lengua española define que las interrogaciones retóricas son “las que contienen implícitamente su propia respuesta o sugieren de forma velada la inclinación del hablante que las formula hacia una respuesta particular”.

Es decir, quien enuncia una pregunta retórica, en realidad no pregunta nada, sino que afirma algo.

Ejemplos y tipos de pregunta retórica

Podemos distinguir entre diversos tipos de interrogación retórica.

  • Las preguntas que se formula uno a uno mismo: “¿Pero qué demonios estoy escribiendo?”
  • Las interrogaciones con adverbios. Por ejemplo, el adverbio acaso: “¿Acaso llegó puntual a la cita?”. Está claro, aunque se pregunte, que no llegó puntual a la cita.
  • Las preguntas con expresiones de polaridad negativa. Es decir, nunca, nadie, ninguno, entre otras. Si se colocan tras un verbo exigen a su vez que la pregunta empiece por “No” u otro marcador negativo. Ejemplo: “¿No se presentó nadie al funeral después de todo lo que se sacrificó?”
  • Interrogaciones retóricas con verbo elidido. “¿A qué viene…?”, un tipo de preguntas de reacción en las que el hablante más se defiende que pregunta.

Otros elementos significativos a tener en cuenta

Hay varias consideraciones más que podemos hacer en referencia a las interrogaciones retóricas.

Primero, que muchas veces vienen acompañadas de sustantivos enfáticos. Por ejemplo, demonios, cojones, diantre, y una extensa variedad de expresiones que expresan molestia en algún sentido. “¿Dónde diablos se ha metido el niño?”

Las interrogaciones retóricas se suelen utilizar en textos argumentativos. Normalmente, se sitúan en la parte de la captatio benevolentiae, la parte del discurso donde se busca captar la atención del oyente o lector. Un ejemplo sería: ¿No es cierto que ver sufrir a un animal nos duele en el corazón?”. Aquí, realmente, no se espera una respuesta. Por otro lado, la interrogación retórica también aparece en textos de naturaleza poética y, claro, en todo el rango de conversaciones coloquiales.

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